Y DIOS EN LA ÚLTIMA PLAYA/ LLEGARÁ TARDE A HENDAYA

7,00 

Y dios en la última playa, de Cristobal Zaragoza

Llegará tarde a Hendaya de Jose María del Val

Editorial Planeta

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Descripción

Y dios en la última playa, de Cristobal Zaragoza

Un joven que pertenece a un comando terrorista vasco se ve envuelto en circunstancias muy dramáticas que dan un giro inesperado a su vida, y la novela que protagoniza, sin dejar de ser un ningún momento un relato de acción trepidante y un espejo de nuestra historial actual, apunta hacia una reflexión que nos concierne a todos. Cristóbal Zaragoza ha ido a buscar el tema de su libro en uno de los aspectos más dolorosos de la España de hoy, y ha transformado esta cuestión palpitante de la violencia y de la muerte que tiene en vilo al país entero en una extraordinaria novela que es mucho más que un reportaje o una crónica: una síntesis humano de conflictos que parecen irresolubles, presentada con una indiscutible maestría que hace de esta obra uno de los testimonios más apasionantes de la vida española de este momento. Con esta novela Cristóbal Zaragoza ganó el Premio Planeta de 1981.

Llegará tarde a Hendaya de Jose María del Val

Era el mismo sueño de Napoleón. Desde Narvik –allá, pegando al Polo- hasta los Pirineos, un ejército continental de capacidad titánica aguardaba el asalto al Reino Unido. Pero no eran las mismas circunstancias. La Luftwaffe del mariscal Goering lapidaba a bombazos las megápolis inglesas. Y detrás de aquellas tropas al acecho se ufanaba una ideología avasalladora, emergida del revolucionario mundo de entreguerras. Una ideología a la que España se podría incorporar…Pero ¿estaba el Reino Unido solo? ¿Tenía algo más que su anodina Commonwealth? ¿Algo más que las bravatas de premier Churchill?Al otro lado del Atlántico, con su inoportunismo acostumbrado, los Estados Unidos dedicaban aquel otoño del 40 a sus folklóricas campañas electorales. El enfermizo y sempiterno presidente Roosevelt se enfrentaba al republicano antiintervencionista Willki. Parecía inevitable que en breve plazo se impusiera en Europa un solo señor.Hitler citó a Franco en el confín fronterizo de su joven imperio. Tenía que ser tal fecha, a tal hora, porque al día siguiente quería ver a Pétain y en su agenda no quedaban huecos. Todo el mundo pensó que España se añadiría a ese Eje que, uniendo Roma con Tokio, se centraban en Berlín.Y todos se equivocaron. Aquella reunión resultó intranscendente. Decenas de personas maniobraron en las sombras para que no se emitiera ni un comunicado. Incluso, y extrañamente, Franco llegó tarde.

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